Nuestra idea nació del simple hecho de un progreso a nivel técnico / investigación científica relacionada con la desinfección superficial, que solia centrarse en los productos desinfectantes a utilizar, y sin embargo, poco o nada habia que cubriera la evolución de los métodos de la aplicación.


Es bien conocido que la efectividad en la desinfección no está solamente condicionada por la naturaleza del desinfectante sino también por los procedimientos utilizados en la aplicación del desinfectante, como ya fue señalado por joseph lister y lucas chanpionniere en la segunda mitad del 800.

 

Actualmente, a pesar de lo establecido en tales teorías sobre el desarrollo de nuevos métodos de aplicación, la investigación científica sobre la desinfección de las superficies continúa siendo realizada mediante prácticas manuales tradicionales que restringen generalmente su efectividad unicamente a áreas fáciles de llegar, al pavimento y poco más.

 

Es obvio el hecho de que un tratamiento de mayor calidad y extendido a todas las áreas del entorno, si se realiza a través de las prácticas manuales tradicionales, requerirá largas horas de trabajo y dificultad real no sólo en lo que respecta a la voluntad de los operadores, sino a los problemas inherentes respecto a la dimensión estructural del entorno, la complejidad de las operaciones, el tiempo reducido de intervención y la dificultad para llegar a la mayoría de las áreas a mano.

 

Dichas condiciones implican que dentro de un entorno sanitario la superficie total tratada se limita a alrededor de un 1/6 de entorno real lo que lleva al consecuente y corto tiempo de recontaminación bacteriana: es evidente el hecho de que una superficie o equipo que no sea total y efectivamente desinfectada es un anillo débil en la cadena de descontaminación y promueve la proliferación y propagación de la infección.

 

Nuestra idea nace, por lo tanto, de la necesidad de seguir el campo ya apuntado por muchos innovadores hace más de 100 años, que se centró en la mejora de la tecnología de aplicación de los desinfectantes en general para pasar de las prácticas manuales a un equipo tecnológico profesional, que permita obtener los mejores resultados con menos esfuerzos y costes operativos, cosa que ya está sucediendo en todos los demás sectores .

 

Por lo tanto, el concepto básico de nuestro proyecto inicial se dirigió a la búsqueda de un método para la distribución de un desinfectante de manera simple, rápida y eficiente y que pudiera extender el tratamiento a los 360 ° del medio ambiente.

 

Nuestra búsqueda nos ha llevado a creer que la mejor elección sería aquella que asociara las características del vapor, para  poder llegar a cualquier superficie, incluso a las que no se puedan acceder, en sinergia con un desinfectante.

 

En los intentos de combinar a un agente desinfectante con vapor, se ha demostrados que agregar el desinfectante al agua directamente en la caldera produce alteración en el agente químico, y sujeto a una exposición directa y excesiva al calor, resulta una precipitación desinfectante que se deposita como residuo, comprometiendo la eficacia irreparablemente.

 

La solución técnica para dichos inconvinientes ha sido el diseño, la construcción y la producción de una patente que consiste en una compleja cámara de mezclado que permite una mezcla uniforme del agente desinfectante y vapor a presión que permita un fácil rociado a través de un difusor direccionable.

 

Gracias a dicha innovación técnica, el vapor, saturado con partículas desinfectantes, se aplica sobre superficies de cualquier forma y material, creando una "película" de condensación, continua y uniforme, que queda "pegada" en superficies, paredes y todos los artículos procesados, alcanzando el mejor estándar de descontaminación del entorno